Por Santiago Dieser.
Al nacer quedó marcado su destino: vino al mundo un 1° de enero, y ese número fue justamente el que lo acompañaría a lo largo de su carrera como piloto, siendo uno de los más representativos del automovilismo argentino.
Omar José Martínez nació en la ciudad de Rosario del Tala, Entre Ríos, el primer día de 1966. Hijo de una familia que trabajaba en el campo, “El Gurí” demostró desde chico que su pasión eran los autos y con mucho empeño se recibió de técnico-mecánico. Con el apoyo y esfuerzo de sus padres y amigos, Omar pudo alcanzar a los 17 años su primera meta, que era correr en la Formula Entrerriana. Al año siguiente, 1984, ya se destacaba en su provincia, ganando el 2 de septiembre su primera carrera en el circuito de Nogoyá. Un año más tarde se consagraba sub-campeón de la categoría y empezaba a ver con buenos ojos un posible salto de calidad en cuanto a la divisional en la que competía.
En 1987 debutó en la Formula Renault Argentina, donde fue de menor a mayor. En el torneo de 1989 consiguió el sub-campeonato, pero al sumar más puntos que nadie durante los dos años siguientes, se transformó en el bicampeón de la categoría que alberga a los más jóvenes y prometedores pilotos de la República Argentina. Las buenas actuaciones de Martínez le abrieron muchas puertas y por ello en 1992 se fue del país para competir en la Formula 3 Sudamericana, la más importante del continente en cuanto a autos de esas características. Corrió allí hasta el año 1994, temporada en la que se hizo de un nuevo y valeroso sub-campeonato.
Pero en Argentina no le perdían pisada a esta joven promesa y ese mismo año debutó a bordo de un Ford de Turismo Carretera, invitado por José María Romero a las dos horas del Autódromo de Buenos Aires. Al año siguiente se instaló definitivamente en el país para comenzar a correr en las categorías más importantes a nivel nacional: TC 200, a bordo de un Escort XR3 y Turismo Carretera, con un Falcon rojo N° 121. De esta manera, desde su comienzo en las grandes ligas del automovilismo nacional, “El Gurí” se identificó con la marca del óvalo y empezó a ganarse el cariño de los hinchas de Ford.
Fiel a su estilo, Martínez comenzó de a poco a ganarse el respeto de sus colegas y un lugar importante en las categorías que participaba, principalmente en el TC cuando estuvo arriba de su Falcon amarillo, que le respondió siempre de buena forma. En 1997 incursionó en una nueva divisional, el Top Race y hace historia: gana el primer certamen y además su primer campeonato a bordo de un auto con techo. Al año siguiente el entrerriano vuelve a dar que hablar y se consagra campeón de TC 2000 manejando un Honda Civic, a la vez que termina el certamen de Top Race en la segunda ubicación. A esta altura, “El Gurí” ya era uno de los pilotos más talentosos del país y admirado porque siempre brindaba espectáculo.
Pero Omar Martínez tenía una cuenta pendiente y era la de triunfar en la categoría más longeva y popular de Sudamérica. Así fue que empezó a cosechar una gran cantidad de triunfos en el Turismo Carretera y obtuvo una marca genial, pero frustrante al mismo tiempo: cuatro sub-campeonatos consecutivos a bordo de su Ford Falcon, desde 1999 al 2002. El más traumático, sin dudas, fue el del 2001, cuando llegó a la fecha final en Rio Gallegos con 21 puntos de ventaja sobre su perseguidor y eterno rival Guillermo Ortelli. Pero en esa carrera el “Gurí” se despistó, tuvo muchos problemas, el hombre de Chevrolet sumó lo necesario y el campeonato se le fue de las manos. Pero durante esos cuatro años en los que se le escapó el título en el TC, pudo festejar otro campeonato en el Top Race, en el año 2000 arriba de un Honda Prelude.
El entrerriano de los ojos achinados, que anda siempre con el mate en mano y la sonrisa en el rostro fue –y sigue siendo- uno de los más queridos en el automovilismo argentino. No solo por la hinchada del óvalo, sino también por los demás pilotos y todo el mundillo automovilístico. Esto se lo ganó gracias a su humildad, su esfuerzo y su caballerosidad deportiva, algo innegable en el “Gurí”, un personaje que siempre está dispuesto a sacarse una foto con sus fanáticos, que se acercan en grandes números a su box.
Por ello es que en el año 2004 hubo felicidad para muchos, cuando ese año Omar Martínez se hacía de una vez por todas con el campeonato nacional de Turismo Carretera, a bordo de su característico auto amarillo. El de Rosario del Tala se emocionó hasta las lágrimas y el público lo acompaño en un festejo interminable. “El Gurí” se acordó de la “Doña” (su mamá), que había fallecido ese año y le dedicó su logro a ella y al resto de su familia y equipo, en lo que fue sin dudas su momento más emotivo dentro del automovilismo.
Pero su historia arriba de las cuatro ruedas no terminó en ese momento ni mucho menos. Martínez siguió batallando en las tres categorías de siempre y se dio el lujo de ganar otro campeonato más, el séptimo a nivel nacional: manejando un Ford Mondeo, venció a todos en el certamen de Top Race V6 del 2006. Ese fue hasta hoy su último gran logro, pero el entrerriano sigue en actividad y se mantiene en el pelotón de los competidores que siempre pelean carreras y campeonatos. No por nada es de los pilotos en actividad que más veces se ha subido a lo más alto del podio.
Se llama Omar José Martínez, pero todos le dicen “El Gurí”. Su grandeza no conoce de límites, ya sea hablando como piloto o como persona. Por eso, a pesar de haber obtenido tantos logros en el automovilismo nacional, quiere seguir manejando y subiendo a los podios de todo el país. Porque lo que lo caracteriza al entrerriano es ese hambre de gloria de querer dar siempre la vuelta de honor.
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