Por Jorge Búsico, para La Nación.
La actuación de los Pumas en la Copa del Mundo aún es comentario, elogioso y asombroso al mismo tiempo, en cada espacio que encuentra el regreso a la Argentina. Aunque hayan pasado 11 días de aquella noche en el Eden Park, la de la resistencia hasta lo que no se tenía frente al gigante neozelandés que está a un paso de ser el nuevo campeón. Sensaciones que prevalecen incluso por sobre la definición del URBA Top 14, que ingresa en su etapa crucial con los cuartos de final que se llevarán a cabo pasado mañana en La Plata Rugby Club.
Pero lo cierto es que esa expedición a la tierra de los All Blacks no sólo terminó en los cuartos de final, sino que también significó el fin de una etapa dentro del proceso revolucionario que se produjo desde 2007 a partir del tercer puesto en Francia. Concluyeron cuatro años traumáticos desde todo punto de vista, pero que abrieron la puerta a un 2012 que promete ser el comienzo de otra historia, inédita para los Pumas y, también, para todo el rugby argentino.
El ingreso -confirmado, pero no oficializado todavía- al Rugby Championship junto a los All Blacks, Wallabies y Springboks, provocará un movimiento de jugadores y partidos internacionales jamás visto en la larga centenaria leyenda del rugby de éstas tierras. Fijemos apenas un dato: los Pumas solían jugar entre Mundial y Mundial no más de 25 tests -de 2007 a 2011 fueron sólo 19-, mientras que a Inglaterra 2015 llegarán con por lo menos 45 disputados, 24 contra las potencias del Sur, a las que en éste último período enfrentaron únicamente dos veces, una de ellas la última con los neozelandeses.
A ese torneo, cuya participación está asegurada por cuatro años, hay que agregarle las habituales ventajas que la IRB habilita en junio y en noviembre, y que en 2011 estuvieron cerradas por motivo del Mundial. Ahí es por donde empieza a encajar lo del fuerte movimiento interno. Porque a diferencia de lo que ocurrió siempre, los Pumas no jugarán esos partidos con sus titulares, sino que lo harán, mayoritariamente, con los que se encuentren aquí, contratados y/o becados bajo el régimen del alto rendimiento.
A esa ecuación se llega a raíz de que la UAR tendrá que negociar con los clubes europeos en los que juegan casi todos los titulares de los Pumas. A cambio de que los dejen ir al Rugby Championship -obligados por la extensión de la regla 9 del IRB- durante 8 semanas agosto y octubre, no los pedirá para las ventanas de junio y noviembre.
Y como los Pampas resultaron una importante contribución a los Pumas en el Mundial, lo deberán ser aún más en el torneo de la Sanzar, ya que habrá que tener un plantel estable de al menos 45 jugadores, listos para los eventuales recambios que por la seguidilla de partidos, viajes y desgastes físicos que provocará competir con semejantes potencias.
Habrá que sumarle a esto la continuidad de los Pampas, los Jaguares y los Sevens, todos, en su enorme mayoría, con actividad en la Argentina. Arranca una nueva era, entonces. A prepararse.








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