(19-12-2011)
El 30 de agosto de este año pateó el tablero y dijo que se retiraba. Sin embargo, ayer en un partido exhibición que disputó con su amigo Zabaleta, el "Gato" tuvo su merecido partido despedida en el Buenos Aires Lawn Tenis.
Su categoría no puede discutirla nadie. Es, sin dudas, uno de los mejores tenistas que ha tenido el país. De hecho, después de Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, ningún argentino había logrado llevarse un torneo de Grand Slam y él lo hizo: en 2004 se quedó con Roland Garros tras vencer a Guillermo Coria. Sin embargo, más que por sus logros, últimamente Gastón Gaudio era recordado por sus frases e insultos al aire tras fallar en algún golpe o perder algún punto importante. El “que mal la estoy pasando” quedó como su marca registrada.
Si bien había anunciado su retiro el 30 de agosto de este año, el último partido que disputó como profesional fue en Kitzbuhel ante el español Mariano Andujar el 2 de ese mismo mes. Y ayer, en el Lawn Tenis llegó la hora del merecido partido homenaje. Ése que sólo se le hace a los grandes. Estaba todo dispuesto para que sea una fiesta. El “rival” fue su gran amigo (y sub capitán del equipo argentino de Copa Davis) Mariano Zabaleta, quién después del encuentro recordó la primera imagen que tiene del Gato: “Teníamos 12 años, se prendió un cigarrillo y me dijo ´vení, probá´ yo no podía creer lo que estaba haciendo” contó entre risas.
Obviamente el partido, que ganó Gaudio por 7-6, fue una excusa. Los dos tenistas se hicieron bromas y compartieron miradas cómplices. Tras el mismo, Zabala le mostró a su amigo un video con imágenes de su carrera y mensajes de sus familiares y amigos. “Mi familia me acompañó toda mi vida. Les debo todo, gracias a ellos llegué donde llegué” dijo el gato emocionado.
Gastón ganó 8 títulos como singlista y un Grand Slam. Fue parte del equipo de Copa Davis que llegó a semifinales en 2004, año en el cuál se ubicó en el puesto N°4 del ranking mundial. Sobre el tenis siempre tuvo una extraña mirada y sostuvo que “el deporte que más odio, a veces es el tenis”. Además, su mentalidad y temperamento muchas veces le jugaron una mala pasada: “Soy un tipo muy negativo, demasiado autoexigente, hipersensible. Y todas esas cosas hicieron que el tenis haya sido para mí siempre dolor y sufrimiento” sostuvo sobre sí mismo.
De todas maneras, la despedida de ayer no tuvo nada que ver con todo este sufrimiento: “Nos divertimos un rato, estuvo divertido. Muy contento de haber vuelto a jugar acá, con un amigo como Mariano. Tal vez sea la última en este estadio. Siempre soñé estar acá, en el Lawn Tennis, fue uno de los lugares donde más cómodo me sentí”, afirmó después de la exhibición. Este fue el último capítulo de la historia de un gran tenista, un pibe de barrio, querido por los amantes del tenis y por sus propios compañeros. Quizás fue una despedida temprana, pero, al parecer, al gato se le terminaron sus siete vidas.








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